En el ayer, desde hoy, para el mañana…
Por tercera vez, tenía todo planeado. A mí no me asusta provocar los grandes momentos. Siendo sincero, no esperaba gran cosa, y mis primeras horas abrazaban al pesimismo con fuerza. Tan solo sería el prólogo agrio de una bella historia. Era el quinto de la lista, me apetecía hacerlo, y tras varios fracasos me embarqué en solitario cruzando la última frontera. Otro momento que me recuerda lo fácil que me lo ha puesto la vida para encontrarme en sintonía con el mundo. Han sido muchos rincones, sabores, sentimientos, olores, tristezas e instantes únicos. Hoy es un buen día para rendirles homenaje, a cada uno de ellos, por todo lo que han hecho por mí. Por permitir que con una canción y un teclado, en un domingo cualquiera, pueda sentirme muy lejos de todo. Y tan cerca. Carpe diem. Sea cual sea tu interpretación de esto.









